“El bebé troll”
El capítulo comienza con Lisa diciendo que esta vez nos hablará de la forma de vestir de los gnomos. Para ello, se dirige hacia el cajón en el que debería encontrarse uno de sus fantásticos gorros. Y digo debería porque… efectivamente, no estaba allí. Era tal el desorden de aquellos cinco cajones que tuvo que sacarlo todo para encontrarlo. Que digo yo: ¿Cómo es posible perder eso en unos cajones? Vamos a ver, es un cono rojo enorme… llama la atención… Eñes, que mide lo mismo que un gnomo. ¿Cómo serán esos cajones? ¡Metes a un gnomo ahí y necesita un plano o qué? Ella intentará responder preguntas, pero vamos, que a mí solo me surgen más.
Una vez lo tiene en la mano dice que solo se lo quitan en la cama. Vale. Primero, ¿esta gente se lava el pelo? ¿Tienen pelo? Y segundo, si no se lo quitan… ¿qué hacía ese gorro en un cajón? ¿Es de algún difunto? ¿O lo ha robado, eh? Bueno, bien podría ser de algún bebé que estuviera dormido, pues por lo visto se los regalan a una edad muy temprana… vamos, que los gnomos recién nacidos tienen que ser dignos de ver: cuerpo de bebé y cabeza de adulto. Si no, no me explico cómo llevan toda su vida puesto el mismo.
Después del gorro, describe la vestimenta de gnomo varón y hembra… Y de todo lo que dice, jamás se me olvidará lo siguiente:
Aunque tenemos un pecho muy abundante, la poca gravedad dada nuestra estatura nos permite vivir sin las trabas de un sujetador.
Que tú dices… Vale. Pero es que sigue:
A los 96 años seguimos siendo muy tímidas.
¡Y mientras tienes que ver esto!

Sin comentarios…
Y de esto pasa a decirnos dónde está su marido en ese momento: ni más ni menos que cortándole los cuernos a dos ciervos que habían estado peleando por una hembra ¬¬. Tras estar un rato echándoles la bronca y diciendo: Ahora te salvo, ahora no… decide volver a casa.
¡Pero! Peeeero… aún quedan algunos minutos para llegar a los veinte y el título era: “El bebé troll” así que… Mientras va montado en Swift escucha unos chillidos. ¿Y de quién son? Muy bien, niños, del bebé troll, que está en una piedra en medio del río. ¿Cómo ha llegado hasta allí? Más tarde lo sabremos, porque el capítulo debe continuar.
Lo más fácil y rápido habría sido que Swift llegara nadando a donde estaba el bicho y lo transportara hacia la otra orilla, donde estaba su madre. Pero no, David y su afán de protagonismo no lo permiten. Tiene que rescatarlo él. Y para ello pide la ayuda de otro gnomo… y al final lo salvan. Lo salvan, sí, pero en lugar de llevarlo a la otra orilla, lo dejan en la otra. ¬¬ En fin, todo sea porque Swift no pase un mal rato con el hedor del niño. Que Swift ya debe de estar acostumbrado, pero bueno… venga, que lo salve el gnomo.
¿Y qué hacía en esa roca el troll? Por lo visto, un granjero lo había puesto allí porque su mamá había hecho un intercambio de hijos. No me quiero ni imaginar lo que pasó por la mente del granjero cuando vio aquello en la cestita.
En fin, aquí termina este capitulaco, con la gran frase de David:
Como se está de bien en casa, no se está en ninguna parte del mundo.
Y el picarón guiña el ojo mientras agarra a Lisa.
Continuará.
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[...] no se acuerda de nuestro entrañable amigo David el Gnomo? Que tarde de bocadillos de nocilla me pegaba yo viéndolo en la tele…… aquí os dejo [...]
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