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La libreta verde

Entonces, en una mochila que hacía tiempo descansaba dentro del armario, encontré la libreta verde. Esa que solía usar para tomar apuntes. La abrí, para ver qué quedaba de aquellos días… “A sangre fría” de Truman Capote, una clasificación de términos en japonés, el vocabulario de inglés y… los gamusinos. Esos gamusinos… Pasé la página inmediatamente. No quería verlos. No quería recordar. Pero… Al final lo hice. Y mis ojos no se pararon en el “mapashito” precisamente. Se pararon en aquel momento. Allí donde comenzó todo…

Maldita sea. Volví a vivirlo. Era como si me estuviera pasando de nuevo. Pero la primera vez las lágrimas habrían sido de alegría.

(…)

¡¿Y por qué diablos está llena de dibujos de…?! Al menos encontré uno de John Locke. ¡Maldita sea (again)!

5 comentarios

  1. Yo conservo ese gamusito to potente que me hicistes de que ponio. “Pero si Jacob se tira todo lo que puede” XDD Lo ví ayer buscando los apúntes de fisico-química.

  2. ¿Quién es Jacob? O__O

  3. Jacob es el de la Biblia

  4. No veas Jacob qué potente.

  5. Este post me ha recordado a lo siguiente:

    “”"La Torre Oscura comenzó, creo, porque heredé una resma de papel durante el semestre de primavera de mi último año en la facultad. La resma de papel que yo heredé era de un verde brillante, casi tan gruesa como una cartulina y de un tamaño sumamente excéntrico: unos diecisiete o dieciocho centímetros de ancho por veinticinco de largo, si no recuerdo mal.

    En aquella época yo estaba trabajando en la biblioteca de la Universidad de Maine y un día, de forma
    completamente inexplicable y sin justificación alguna, aparecieron varias resmas de este papel en diversas tonalidades. La que luego sería mi esposa, Tabitha Spruce, se llevó una de las resmas (de un azul huevo de petirrojo) a casa, y el tipo con el que por entonces salía se llevó otra (amarillo correcaminos). Yo me quedé la verde.

    Tal como fueron las cosas, los tres resultamos ser auténticos escritores, una coincidencia casi demasiado grande para ser considerada simple coincidencia en una sociedad donde literalmente decenas de miles (quizá centenares de miles) de estudiantes universitarios aspiran al oficio de escritor y donde apenas son unos cientos los que en verdad lo consiguen.

    Quizá fuera el papel, amigos. Quizá fuera un papel mágico. Ya saben, como en una novela de Stephen King.”"”

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