Para Nechan

Y Spich me entregó lo que había estado escribiendo mientras yo esperaba en la cola del comedor. Decía así:
Érase una vez una bicicleta de color atardecer. Aunque no era vieja, había pasado varios años en la ribera, amarrada a la sombra de un árbol centenario, con las ruedas desinfladas y una pátina del polvo de [...]