Brincando

Bajé del autobús, miré a la abuela que columpiaba al nieto en el pequeño parque y di un brinco de felicidad.

Inmediatamente me giré y busqué a mi alrededor a alguna persona que pudiera haberme visto hacer aquello… Sonreí. Más aún.

- Pero, ¿qué me ha pasado? ¡Dios!

Y Dios no me contestó. Rebusqué en los rincones más oscuros de mi mente y…

- ¡¿Eh?! ¡Dime! - contestó asombrada Dios.

- Euh… Nada, nada… Lo siento.

- Nos pediste ayuda, ¿no? Estábamos… esto… hab-b-b… hablando del tema… - dijo su compañera.

- Pues vaya manera de hablar – repliqué con los ojos saliendo de sus órbitas -. B-b-bueno… No quiero molestar más, que ya veo que estáis ocupadas…

Y descubrí que ellas habían arreglado sus diferencias. O, al menos, lo estaban intentando. Y se lo estaban pasando realmente bien.

-

Ver también: Converse > Mental

Escribe un comentario