- No te vengas abajo, no tienes razones, lo vas a pasar bien, sabes que lo vas a pasar bien, que entre en tu cabeza.
- ¿Bien? ¿Cómo lo voy a pasar bien? Si me estoy viendo hablando sola…
- Pues hablas sola. Pero no tienes por qué ponerte así, ¿no te gustaba desaparecer de la Tierra durante algunos días y no saber nada de nadie?
- Sí… pero…
- ¡Nada de peros! ¡Te gusta! ¡Vas a tener tiempo para hacer lo que te dé la gana! ¡Sin horarios! ¡Sin depender de nadie! ¡CONTIGO MISMA!
- Conmigo misma… pero ahora mismo tengo discusiones conmigo misma, no es igual que antes…
- ¿Discusiones? ¡¿Discusiones?! ¡Las tienes porque las buscas! ¡Y porque dejas que te domine ella!
- Es más fuerte que yo…
- ¿Que es más fuerte que tú? Sabes que no. Sabes que ya la derrotaste en otras ocasiones. Y si ahora no lo consigues es porque no quieres. Porque te das por vencida antes de intentarlo. ¡Porque le das libertad para que haga lo que quiera! ¡Y sabes que puede llegar a ser muy capulla!
- Mucho…
- ¿Entonces? ¿Te vas a rendir de esta forma? ¿Se lo vas a poner tan fácil?
- Puf…
- ¿Puf? ¡¿Puf?! ¡Vamos a ver! ¡ACTITUD! ¡Tienes que cambiar tu actitud! Y no te escondas, leñe, no te vayas al rincón oscuro para que ella tome el mando.
- Sí…
- No noto el cambio. ¿En serio crees que así vas a lograrlo?
- ¿Y qué hago?
- ¡Cree en ti! ¡Maldición! Y… ¿cómo? ¿Qué es eso? ¿Lloras?
- Lo necesito…
- ¡No lo necesitas! ¡Ella te hace creer que lo necesitas! Pero no lo necesitas, nunca lo has necesitado. ¡Nunca! ¡Y lo sabes! Ella te ha hecho acostumbrarte a eso… ¡Pero sabes que no! Recuerda que antes te liberabas de esas ideas de otra forma…
- …
- ¿Te acuerdas o no?
- Sí…
- ¿Y dónde está ahora esa niña? ¿Dónde? ¡Dímelo!
- Se fue…
- ¡No se fue! ¡Está ahí! Querida, sabes que no puedes mentirme. Sabes que te conozco tan bien como tú a mí. Y las dos sabemos que con mi ayuda no basta.
- Ya. Todo está en mí, lo sé. Pero…
- Pero no puedes. Pero aunque lo intentes te da la sensación de que lo haces para nada. Pero ella viene y te da un golpe y caes al suelo. ¿Esos son los peros? Son esos, ¿verdad?
- Sí…
- Sé lo que me vas a decir. Es siempre lo mismo, Irene, siempre lo mismo. Encontraste ese escudo y a la mínima te escondes tras él. Pero sabes que no te pertenece. Te lo has apropiado. Porque así es MÁS FÁCIL. Pero bueno… si quieres seguir así, evitando incluso los más insignificantes rasguños, tú verás lo que haces. Si eres feliz así…
- ¡Yo no quiero, joder!
- ¿No quieres? ¡¿No quieres?! Pues no veo que intentes enfrentarte a ello.
- Porque me he…
- Porque te has acostumbrado a huir. Por eso. Porque una vez fallaste y tiraste la toalla. Y allí la dejaste, tirada. ¿Crees que así van las cosas?
- Así no van las cosas, pero… pero… no puedo.
- ¿Que no puedes? ¿Por qué no puedes?
- Por debilidad.
- ¿Debilidad? ¡¿Por debilidad?! Yo más bien diría que por comodidad.
- Puede ser…
- Puede ser y es. Sabes que es eso. No te quedes con lo fácil, maldita sea, no te eches atrás ahora.
- Ya…
- ¡Dios! Pero, ¿no te ves? ¿Ves cómo contestas? ¿No te das cuenta? Es que así claro que vas a llegar a ser como dices… Porque te lo terminarás creyendo y no…
- Ya me lo creo.
- ¿Ya te lo crees? No, hermosa, no te lo crees del todo. Si no, no estaría yo aquí.
- También es verdad
- Sabes que no eres así. ¿O sí lo eres?
- No, no lo soy.
- ¿Cómo eres entonces?
- …estúpida.
- ¡¿Qué?! ¡Irene!
- ¿Qué? ¿Qué quieres que te diga?
- ¡Al diablo! ¡No hay nada que hacer contigo! ¡Claro que eres estúpida! ¡Porque te haces la estúpida! ¡Porque quieres ser estúpida! A veces me da la sensación de que te gusta serlo… ¿Disfrutas con ello? ¿Te diviertes así?
- ¿Cómo me voy a divertir? Al contrario…
- ¿Entonces? ¿Por qué lo haces? Porque lo haces tú. Y eso lo sabes, ¿no?
- Sí…
- Te has creado ese personaje y no lo sueltas.
- Sí…
- ¡Pues mándalo al cuerno! Eres especialista en mandar al cuerno a la gente, ¿y no vas a poder con una farsante?
- …
- ¡¿No vas a poder?! ¡Claro que vas a poder, Irene! ¡Vas a poder! ¡Y se va a marchar con el rabo entre las piernas! ¡Y le vas a dejar claro que no debe volver!
- A no ser que…
- ¡No va a volver! Porque le cerrarás la puerta.
- Pero yo le abrí esa puerta. Yo la invité a pasar y ahora…
- Pues por eso precisamente. Tú la trajiste, tú la echas. Así es.
- Y todo lo que tengo que hacer es…
- Mandarla lejos, ya te lo he dicho. Olvidarla. Pasar de ella.
- Pero no…
- ¡No, no, no, no, no, no y no! ¡Siempre con el jodido “no”! ¿Es que no sabes decir otra cosa?
- Parece ser que no.
- [¬¬] Eres estúpida.
- Lo sé.
- Eres estúpida y seguirás siéndolo. Y cada vez más.
- No soy estúpida.
- Tú lo has dicho.
- Pero yo puedo decirlo.
- ¿Yo no?
- Se supone que tú estás aquí para animarme.
- Claro, pero llegará un día en que, a fuerza de insistir en que no hay nadie quien te aguante, yo también me cansaré de ti y me marcharé… Y entonces no me tendrás aquí para hacerte entrar en razón. No puedes conformarte con que yo te diga que vales más de lo que piensas. Debes creerlo… Creerlo tú.
- Difícil.
- Sabes que no es difícil.
- Ahora sí es difícil.
- ¿Ahora sí? ¿Y por qué ahora? ¿Antes no?
- Antes no. Antes era distinto…
- Antes no era distinto. Y tú eres la misma que antes. No la misma, mejor.
- Bueno…
- Sabes que sí.
- …
- Sabes que sí.
- …
- ¿O no?
- Sí…
- No te oigo.
- Esto no sirve para nada.
- No sirve si no lo dices con seguridad. Y no lo dices con seguridad por modestia…
- Por el complejo.
- ¿Qué complejo? ¿Qué maldito complejo? ¿El que te has creado?
- Siempre lo he tenido.
- No, no… No te confundas. Nunca lo has tenido.
- Entonces, ¿por qué cuando…?
- Porque esa gente no te interesaba. No porque los vieras superiores, cariño. No porque te vieras infinitamente inferior. Sino todo lo contrario. Porque sabías que no merecía la pena relacionarse con ellos. ¿No es así?
- Quizás.
- No te caían bien. No eran personas, ¿no?
- No. Eran gente… O menos.
- No busques cosas donde no las hay, ¿vale?
- Vale.
- Ese complejo no existe. Lo has creado. Lo has creado y te lo has creído. Pero no existe.
- Ahora sí.
- Ahora sí, porque te lo has creído. Ahora sólo tienes que creer que lo creaste.
- Eso ya lo sé.
- Pues si lo sabes, tenlo presente. Y lucha contra él.
- Pero esa gente no merecía la pena, pero la gente que ahora…
- No te compares.
- Bueno…
- Tú tienes tu propia altura…
- Euh… Y soy bajita. Por ahí no vas bien [XD].
- ¿Ves? ¿Ves? El humor… No dejes que te lo arrebate. Sabes que esa es tu arma.
- Y no dejaré que me la quiten.
- Pues créeme, la estás dejando caer.
- ¿Yo? ¡Nunca! Me vendría abajo si no pudiera tomármelo todo a broma…
- Es lo que estás haciendo. Está ahí el problema. No la estás agarrando con suficiente fuerza. Te estás confiando. Y estás empezando a tomar demasiado en serio las cosas.
- Cierto. Y estoy buscando problemas donde no los hay.
- Sí. Pues sostén el arma. No la sueltes. Y úsala. Úsala como antes. Y ahí es donde está tu…
- … mi “encanto personal”. [:P]
- Tu “encanto personal”. Tu “encanto personal”… Siempre tuviste fe en él.
- Sí. Pero la estoy perdiendo… Esto no puede seguir así. Puede que lo dijera de coña, pero sabía que estaba ahí.
- Y sigue estando ahí.
- Claro que sigue estando ahí.
- ¿Entonces?
- Entonces habrá que sacarlo de nuevo, ¿no?
- ¿Y cómo vas a sacarlo?
- Quitándome estas ideas extrañas de la cabeza.
- ¿Y cómo te las vas a quitar?
- Es fácil. Sé que son mentira.
- ¿Mentira? ¿Y por qué antes lo decías tan segura?
- Porque me he acostumbrado a decirlo.
- Bien, bien… ¿Y que vas a hacer con… ella?
- Pues pensaba en convivir con ella, pero… creo que… sería mejor echarla.
- ¿Y podrás echarla?
- Será difícil, pero ya lo hice antes, ¿no? Puedo tardar, pero puedo conseguirlo. Aunque ahora puede ser mucho más difícil.
- Sí, ahora es mucho más difícil. Muchísimo más.
- Pero ella no ayuda en eso. Al contrario. Ella obstaculiza.
- Ajam…
- Porque ella no tiene el “encanto personal”.
- No…
- Ella es una pánfila.
- Sí…
- Una pánfila… Es horrible. Pero bueno, yo puedo cargármela. Aunque no tengo muchas oportunidades de luchar contra ella cara a cara.
- Más difícil todavía.
- Sí, por eso mi pesadez a veces. No por ceguera, no por… bueno, ya sabes.
- Sí.
- Sino porque es cuando nos miramos a los ojos directamente. Y eso me encanta… Su poder contra el mío… Es genial.
- ¿Ves?
- Pero siempre me gana. Y entonces me vengo abajo.
- Y ahí está el problema. Pero aún así quieres seguir intentándolo, ¿no?
- Claro, porque sé que puedo conseguirlo.
- Entonces no hay problema…
- Sí hay problema. Que no me den oportunidad a vencerlo. Que todo se vaya al garete sin que yo haya aparecido. Entonces ella habrá ganado la batalla. Y la habrá ganado porque yo no hice ningún buen movimiento. Y será mi culpa. Tengo que coger más fuerza y seguir intentándolo.
- ¿No lo intentas ahora?
- Lo intento, pero me cuesta. Y puedo hacerlo mejor.
- Pues hazlo mejor.
- Lo haré mejor. Tengo que ganar.
- Y vas a ganar.
- Claro que voy a ganar. Voy a ganar y se va a enterar…
- Volverá a ganarte.
- Pero habrá un día en que yo me asome. Y cuando yo me asome… ella se retirará.
- ¿No te asomas ya?
- Muy poco. Creo que no. No me asomo. Es ella. Y tengo que asomarme.
- Y no dejar que te domine en otras situaciones.
- Eso. Que me deje tranquila en otras situaciones. El lugar de la batalla es aquél y no otros.
- Bien. ¿Tu arma?
- El sentido del humor.
- ¿Sólo?
- Y… el “encanto personal”.
- ¿Lo tienes?
- Lo tengo.
- ¿Cuál es?
- No lo sé, pero lo tengo.
- Bien. Creo que he llegado a donde quería… Cómo no, si todo lo hago bien… [UvU]
- Menos flores, que si lo has conseguido es porque yo…
- Nada, nada… Tú no eres nadie sin mí.
- Creída.
- Pánfila.
- Es verdad… ¡Pero a ti también te creé yo! ¡También te puedo destruir!
- ¿Y me vas a destruir?
- No, porque tú…
- Porque no puedes.
- ¿Que no puedo?
- No puedes.
- Sí puedo.
- Hazme desaparecer.
- Entonces lo pasaría mal…
- ¿Ves? No puedes. Y no te separarás de mí nunca. Porque tú no me creaste a mí…
- ¿?
- …te creé yo a ti.
- Desde luego… Te dan la mano y…
- No sobrevivirías sin mí.
- Vale.
- Me amas, ¿verdad?
- No.
- Claro que me amas. No lo dices por orgullo. Te entiendo. Yo hice que fueras orgullosa.
- ¿Qué? Pero, ¿qué estás diciendo? ¿Quién te crees que eres?
- Está claro, soy Dios.
- ¿Dios? ¡¿Dios?!
- Tu Dios.
–
Ver también: Converse > Mental
Archivado bajo: Converse, Irene-no nikki, Mental






*Aparece Wilsonkona por la esquina*
- Soldadooooooo ~ ¡Firme! ¡Presenteeeeeeen armas! ¡Apunteeeeeeen!
- Clic… clac… swiiiishhhhhhhhhhhhhh… – dijo la pistola mientras desplegaba su bandera de plástico.
menuda señora conversacion, teniendo conversaciones asi, quien necesita un psicologo?
a lo tonto es mas barato, e incluso mas productivo =/
Hombre, el problema es que en ocasiones su efecto dura un día y poco más. xDDD
(Por Dios)………………………………………
,.-…………………….
Seguro que has tenido esta conversación con el Doctor Abuse, verdad? xD
¿Doctor Abuse? Hum… NO.
[...] Ver también: Discusiones [...]
[...] también: Discusiones Luchando… O haciendo el [...]
Крутотень!
[...] año… En diciembre las cosas empezaron a ir mal, Ireñe, Ireñoña, Pervereñe se separaron y empezaron a discutir en mi cabeza. Algo así como mal de amores… quién sabe. Una figura que apareció y desapareció… [...]