¿El mismo camino?

Son las ocho y media y salgo de mi casa con la idea de entrar en la calle. Llamo al ascensor, bajo y me adentro en ese mundo inmenso y desconocido que es mi barrio.

Ya no me pregunto si caminar por la avenida o por las callejuelas. La segunda opción es la más acertada. Por ahí quedan aún algunas minúsculas zonas abrigadas por el sol que tanto me reconfortan a esas horas de la mañana.

Cada día elijo una trayectoria distinta. Un reto para mí, que me pierdo incluso por caminos que he recorrido decenas de veces. Al llegar a la tercera esquina tengo que doblarla y subir. Allí me espera la papelería cuyo escaparate me hipnotiza. Jamás entré allí, pero quizás pronto me atreva a hacerlo.

En aquellas estanterías veo un pequeño oso de peluche vestido con una banda y un sombrero de graduación. Al otro lado, el osito viste un elegante traje de chaqueta. Y siempre me pregunto: “¿No tendrán uno con una bata de médico?”

Y tal era mi curiosidad ayer que decidí mirar a través de la puerta que aún permanecía cerrada. No vi ningún oso médico, no. Pero hubo algo que me sorprendió, algo que no esperaba encontrar frente a mí. Y allí estaba, sentado en el suelo, mirándome fijamente. Era un cocker color miel. ¿Cómo era posible que no lo hubiera visto antes? Si he pasado por allí cientos de veces…

Pero aunque parezca que el camino es el mismo, nunca es así. Siempre hay algo que lo diferencia del día anterior.

Hoy lo he vuelto a ver. La puerta estaba abierta y su mirada parecía invitarme a pasar. Pero tenía prisa. El coche llegaría en breve.

Continué andando hasta llegar a la autoescuela. Vi en el banco a las dos chicas que tienen las prácticas a la misma hora que yo, hablando entre ellas mientras esperaban a sus profesores. Me miraron. Yo me senté en el alféizar de la ventana, me coloqué el otro auricular y subí el volumen de la música. Deben de pensar que no quiero hablar con ellas… Y no se equivocan.

A los pocos minutos llegó mi coche. A la vuelta, el perro ya no estaba allí.

3 comentarios

  1. Di que sí, es una vergüenza que no haya oso-médico. Vaya discriminación =P

  2. mmm,interesante,es cierto siempre hay algo que cambia en nuestra rutina.
    Que seria del perro…
    T_T,mi adicion ha subido,a un 16%,que mal,T_T
    y a la del juego a bajado,joooo
    (ya sabes paso de las tildes :P ,si quieres ponsalas tu,XDDD)

    (140

  3. Doc JB: Sep, una discriminación. Con lo bien que me lo pasaría yo escribiéndole Dr. Wilson en la bata ^^

    Tenchi: *sería, *adicción, *qué, *ha, *pónselas, *tú XD El perro sigue ahí, hoy he vuelto a verlo, esta vez he visto también al dueño ^^ Lo que pasa es que cuando abre lo mete para adentro

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