Ejército de mosquitos

Érase una vez una niña que conoció a otra niña. Para no liarnos, llamémoslas Marginada #1 y Marginada #2. No, no, mejor M#1 y M#2. O mejor incluso, M1 y M2. No, no, las llamaré 1 y 2. Esto… No sé qué me pasa últimamente que empiezo fatal.

Érase una vez una niña llamada S que conoció a otra niña llamada Ñ. Se conocieron no porque quisieran conocerse (de hecho, como no se conocían no podían saber si querían o no), sino porque el destino, el azar, la casualidad, Dios, L, Kira, House, Wilson, Freddie Mercury, las patatas fritas, las napolitanas de chocolate, las jirafas que hacen “¡Gra!”, Epi y Blas, la CocaCola, los extraterrestres o lo que quiera que fuese las unió en un mismo cuarto. Pero no se unieron como lo hacen los hombres y las mujeres para la perpetuación de la espec… Esto…

Érase una vez una niña llamada S que conoció a otra niña llamada Ñ. Se conocieron no porque quisieran conocerse, sino porque la suerte las unió en un mismo cuarto. Entre esas paredes compartieron recuerdos y también un lavabo metido en el armario (que también compartían), una litera, una ventana, un corcho, una familia de pelusas… En fin, lo compartían todo menos las babas. Uy, qué desagradable.

(Voz interior) Pero vamos a ver, ¡¿esto es un ñogüi serio o qué?! (Y me contesto a mí misma aquí mismo, que no tengo ganas de poner los guioncitos tipo diálogo, que estoy floja hoy… y siempre). No, esto es un ñogüi… no serio. Como todos los demás. ¡Sí! Pero te recuerdo que una vez escribiste un ñogüi serio. Pero era sólo una carit… ¡¡No me entretengas que esto es muy importante!! (Maldita voz interior… ¬¬)

Érase una vez una niña llamada S que conoció a otra niña llamada Ñ. Se conocieron no porque quisieran conocerse, sino porque la suerte las unió en un mismo cuarto. Entre esas paredes compartieron tantas cosas que al finalizar el curso estaban hartas la una de la otra. Tanto, que una mañana decidieron vivir en habitaciones individuales. S estaba harta de las borderías de Ñ y Ñ estaba harta de… de… Bueno, era por la mañana, Ñ estaría de mal humor con el mundo entero por tener que abandonar el sueño. Pero como el mundo entero no estaba allí, sólo estaba S… pues la tomó con ella, como parte representativa.

Al año siguiente, a pesar de vivir separadas del vientre materno una y del cascarón de huevo la otra… ¡Uy!

Al año siguiente, a pesar de vivir separadas la una de la otra, no dejaban de verse las caras a todas horas: ahora estaban en la misma clase. Aquello no podía estar pasando, ¿qué hacer para evitarse en la residencia? Cada una ideó un plan. El de Ñ, sencillo: mirar mal y gritar: “¡¿Dónde están mis tijeras?!” cada vez que S entraba en su cuarto. El de S fue… El ejército de mosquitos.

Como leen, un ejército de mosquitos que atacaba a Ñ cada vez que intentaba permanecer más de dos minutos en su habitación. Un picotazo tras otro. En los brazos, en las piernas, en los dedos de las manos, en la espalda, en el cuello, en la frente… Picarían donde hiciera falta. Todo por que se fuera.

Pero a veces Ñ resistía allí sentada en el colchón de S. 10 minutos… S ya no sabía qué hacer. Su ejército era muy potente, pero Ñ podía con ellos…

Y la jefa suprema pasó a la acción. Intentando engañar a Ñ, simulando que la defendía de aquellos bichos tan molestos… ¡¡Se dedicaba a exterminar a su propio ejército!! Pero, ¿de qué manera? ¡¡¡Estampándolos contra el cuerpo de Ñ!!! A tortazo limpio… Sin cortarse. Si hacía falta dejar la señal de la palma de su mano en la cara, se la dejaba. Todo por matar al mosquito. Pero Ñ veía el mensaje claro: “O te vas o mueres aplastada tú también”.

FIN

Moraleja: Si quieres que alguien no te visite, no gaste fuerza en formar un ejército de mosquitos. Eso no funciona y, al final, descubrirán tus intenciones. Vamos, ¡¡que si me lo hubieras dicho lo habría entendido!!

Pero… ¿en realidad eran esas las intenciones de la niña S? ¿No serían otras que aún desconocemos? Bueno, que desconocen ustedes, yo ya he leído el “Ejército de mosquitos” de S. Inquietante… Yo ya le estoy escribiendo una respuesta… ñ_ñ

4 comentarios

  1. [...] ¿No os lo creéis? Medios independientes como Sin Comentarios comentan (ironías de la vida y del idioma español) ya la efectividad de mis [...]

  2. ¡¡¿¿Cómo que eres inmune??!! ¡¡NO PUEDE SER!!

    AAAAARGHH y yo creo que la culpa de que nos conociésemos fue de L y del número 42

  3. guapa, guapa, y guapa.
    ¿ estas niñas s ñ qqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqqq l 42

  4. Muy bueno… pero yo no veía las ganas de llegar a la parte del ejercito de mosquitos, tanta introducción sobre vuestra vida en común me ha puesto celosa.

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