Aún recuerdo cuando no era capaz de resolver ni un maldito problema en un examen de matemáticas. 4º de E.S.O.: el 5 pelao como sinónimo de sobresaliente. ¿Qué querían decir aquellas palabras? ¿Qué pretendía la profesora que hiciera? ¿Para qué servían todos esos datos? Uf, quién sabe… yo me limitaba a corregir las faltas en los enunciados. Sí, porque la palabra límite lleva tilde. Y yo se la ponía bien grande. Que si no daba con la solución era porque aquello no estaba bien escrito.
¿Para qué me compré ese aparato odioso con números y signos raros? ¿Para tenerlo guardado en un cajón? Nunca le di mucha utilidad a esa calculadora… Allí estaba, sobre mi mesa, mirándome. Me decía: “Si me tratas bien, te ayudaré. Sólo tienes que pulsar las teclas correctas”. Y yo la miraba y pensaba: “¿Si te trato bien? ¿Si pulso las teclas correctas? ¡¡Lo que debería hacer es arrancártelas!! Una a una y despacito… para que sufras”. Y creo que la máquina leía en mis ojos lo que deseaba hacer y se ponía de acuerdo con el reloj para ponerme más nerviosa. “TIC, TAC, TIC, TAC“. ¡¡Maldita sea!!
No había nada más frustrante entonces.
Ahora sí.
No poder aprobar el examen…
No saber utilizar la calculadora…
¡¡Y no poder comértela!!
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No creo que nadie pueda concentrarse en un calculo teniendo eso en las manos…..mmmmmm…..chocolate……XD
*¬*…
Dios… chocolate… AAARRRGGGHHH…
¿quién dice que no se puede comer? Tú dásela a cierto rubio…
RubiA. Yo no me creo que eso sea un tío.
… el anónimo era yo. Yo tampoco es que me lo crea mucho… pero habla en masculino y se supone que es un tío… XDD