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[Dando la nota] Para niños y niñas

Bueno, ya puse algunas fotitos de los discos que pude encontrar en el archivo de RNE de Cádiz, y como tenía guardadas algunas más, pues allá que voy con otro grupo, esta vez dedicado a la música para niños y niñas :D , esas canciones infantiles que me gustan a mí tantísimo.

Los Osos Amorosos, con su tema principal y la canción “Los Osos Amorosos al rescate”. Aunque su portada es un poco sosilla… seguro que su sonido es una maravilla :D

El Padre de Abraham y los Wuppies, que no tengo ni idea de qué es… pero vamos, era delito dejar escapar esa foto (aunque haya salido movida)

El genial Sebastián y su hit “Bajo el mar”, aunque esta por lo visto es la versión original…

No podían faltar en el grupo de las canciones infantiles el grupo que tuvo tanto éxito tanto en España como en Iberoamérica (según dice la Wikipedia), Parchís. Le hice fotos a dos de los discos que tenían, pero había unos cuantos más.

¿Y quién no se acuerda de los payasos de la tele? “¿Cómo están ustedeeees” ‘Bieeeeeeeeeeeeen”, bueno, pues el disco que encontré traía dos canciones que no me suenan de nada: “Porompompón, Manuela” y “¿Qué nos da el cerdito?”. Inquietante.

Y ahora un dúo que por sus voces, por sus letras, por sus vestidos… merece estar también en esta lista: Enrique y Ana. Grandes, muy grandes.

Y, por último, mi preferido, ese personaje al que tanto amo, que llevo en mi corazón junto a Freddie Mercury… David, el Gnomo. ¡Cómo iba a faltar!

Un documento perfecto

Me metería en la cabina de edición y ajustaría el texto que tengo a las imágenes que me pasaron. Borraría lo innecesario. Dejaría solamente aquello que hiciese de mi vídeo un documento perfecto. Pasaría horas y horas ajustando los tiempos, eligiendo los cortes, buscando una música que le viniera bien.
Pero no tengo ni idea de cómo convertir este vídeo a un formato compatible para poder editarlo. Creo que no se puede.

Me metería en la cabina de edición y ajustaría el texto que tengo a las imágenes que me pasaron. Borraría lo innecesario. Dejaría solamente aquello que hiciese de mi vídeo un documento perfecto. Pasaría horas y horas ajustando los tiempos, eligiendo los cortes, buscando una música que le viniera bien.

Pero no tengo ni idea de cómo convertir este vídeo a un formato compatible para poder editarlo. Creo que no se puede.

[Dando la nota] Grandes portadas (I)

Antes de que cerraran con llave la puerta de la enorme sala donde se guardan los discos en RNE Cádiz, yo aproveché para subir e investigar un poquito. Y en alguna que otra ocasión encendí la cámara del móvil también… Aquí traigo la primera tanda de fotos, en la que podrán contemplar portadas… peculiares.

La primera de ellas pertenece a un single de Sidney Fresh, Move your body. Y ahí vemos al muchacho, todo cómodo, sentadito… entre las piernas de una muchachita.

Y pasamos a los maravillosos Katunga, y la canción Mira para arriba, mira para abajo. Y la verdad es que se han tomado al pie de la letra el título, porque cada uno está mirando para un lado. Y qué grandes poses, qué pelos, qué bigotes, qué vestimenta… y qué rizos tiene uno…

¿Y qué me dicen de los Martin Circus, sentados en el escritorio del despacho? Que ahí donde los ven, fueron Nº 1 en EEUU en los sesenta.  ¡Dioses! Me he enamorado del tercero, tan salvaje con este traje, con ese mostacho, esas ondas en el pelo, ¡esa bufanda a rayas!

Y ahora uno de los que más rayada me dejó, porque pone Frankie Vally & The Four Seasons, que yo digo: “Vale, uno de ellos tiene que ser el tal Franki ese, y los cuatro restantes son las Cuatro Estacio… Espera, solo hay cuatro. ¿Y Frankie? ¿O es una estación la que falta?” Claro que me pongo a mirar y veo que los cuatro van vestidos iguales (en sus diferentes colores) y que una canción se llama “Walk on don’t look back”. Pero hombres de Dios, ¿cómo habéis engañado a Frankie de esa manera? Aish, que lo habéis dejado por ahí buscando el país del sol… que le habéis dicho que siga p’alante y que no mire p’atrás y vosotros habéis huído mientras, muchachos… Que eso no se hace…

Y ahora una portada que me encanta por su sencillez. La nouba, de Bruno Castucci. Y al pobre Bruno le dejan un espacio todo pequeñito para él… Vale que el muchacho no sea fotogénico, pero hombre, que hacer eso es muy cantoso, que después cuando su madre vaya a comprar el disco a la tienda se va a dar cuenta… Pero bueno, para darle un poquito más de protagonismo que el que le dan en su discográfica, yo fotografié la foto.

Aunque en realidad viéndola en grande se entiende un poco por qué hicieron eso…

Y por último, una de las que más me gustaron. El grupo español Gazpacho nos trae las canciones Que la dejen ir al baile sola y Jugando al bicho, de las que no haré comentarios hasta que no las encuentre y las escuche. Bueno, a lo que iba, una gran portada, que no sé por qué me recuerda haberla visto antes en otro sitio… y varias veces además, de distintas formas… Aunque no recordaba un perro, que sin duda creo que es el más elegante de todos.

Y aquí termina la sesión de hoy. Ahora les toca a ustedes decir lo que piensan… que aunque el blog se llame “Sin Comentarios” se puede comentar, eh, ¡que eso iba por la expresión!

David, el Gnomo (XI). Capítulo 10

Un nuevo capítulo en el que podemos conocer las grandes habilidades que tienen los gnomos, o mejor dicho, David, porque siempre es él quien lo soluciona todo. Su título es “El oficio de curar” y con ello ya podemos imaginar de qué irá esta vez la historia.
Pues bien, al principio David nos dice que hay ciencias que no se pueden aprender de oído, porque lo que se transmite de uno a otro se va deformando poco a poco; y al final el mensaje es completamente distinto. Nos pone el ejemplo de su sobrino Jonathan, que fue al pueblo a visitar a su tío porque los padres querían que fuese médico. Por el camino, se encontró con Martín, el “correveydile”, que se enteró de esto y de que el niño no deseaba ejercer este oficio.
Pues bien, gracias a Martín, la noticia se divulgó rápidamente por todo el mundo gnomo, pero, como bien nos dice David: “lo que no se sabe es hasta qué punto puede deformarse una noticia, hay veces que sus finales son dramáticos”. Y cuánta razón tenía el señor bajito, pues todos los gnomos se presentaron en casa de Lisa pensando que Jonathan iba a sustituir a David a partir de ahora y se quedarían sin el mejor médico del lugar.
¿Qué pasa entonces? Que el niñomo (niño-gnomo) se encuentra con este espectáculo al llegar a casa de sus tíos: todo el mundo asustado, temiendo que un -niñato- nuevo médico no sepa curar tan bien como lo hacía David. Y todos cuentan su anécdota con el médico.
Un caso que me llamó mucho la atención fue el de una señoma (señora-gnoma) a la que tuvo que sacarle una muela. Evidentemente, para que sufriera tanto, antes tenía que dormirla. Y claro, esto de la anestesia para los gnomos debe de ser un invento maligno de los humanos, con lo cual su manera de salvar del dolor a la mujer era hipnotizándola. Y oye, que funcionó, eh… funcionó.
También habla de algún que otro caso de estreñimiento y de depresión, vamos, que el señorito también es psicólogo. Siempre he pensado si el resto de gnomos merecían la pena o no… porque se supone que las casas las saben hacer todos, la comida la recogen del campo y eso puede hacerlo cualquiera… no sé, ¿hay maestros allí? ¿Hay algún otro oficio allí que no sea el de médico?
Mientras tanto, en el bosque, no solo los gnomos se asustaron por la noticia falsa, sino que también le afectó a los animales, que abandonaron sus madrigueras y nidos. Esto afectó a alguien más… chán, chán, chán, chán… Música de misterio. Y aparece lentamente en la pantalla un humano con una escopeta. Termina la música y nos lleva al lugar del bosque en el que se encuentra David. Un lugar en el que hay varios conejos jugando al ahorcado… Pero no al ahorcado de las letritas y el dibujito, no, al de la soga de verdad.
Tras salvar al conejito, vuelve a casa y se encuentra con un alboroto inesperado. Le informan sobre la noticia del futuro de su sobrino, que se lanza corriendo hacia él diciendo que quiere ser médico de mayor, como él. Claro, tantas alabanzas, al final al chico le hizo cambiar de opinión. Este pensó: “Leñe, o me meto a médico o no soy nada en el mundo de los gnomos”.
Entonces, se escuchan disparos. Es el hombre intentando cazar cervatillos. David sale con Swift a ver qué pasa. Por el camino se encuentran sangre. Pero el hombre se acerca y todos se esconden… Menos David, que cura al cervatillo. Y además, espanta al perro que iba con el humano con una magia que no sabemos de dónde ha salido. Miren, miren los arcoiris que salen de sus manos.
“Con el poder que me ha dado la naturaleza te ordeno que te alejes de nosotros”
Y allá que el perro se aleja corriendo.
Y claro, como no podía ser menos, en este capítulo también no da una genial lección.
“Lo que estáis haciendo con los pobres animales es totalmente irracional. Los ciervos, las aves rapaces, los osos pardos, las liebres y los castores están a punto de extinguirse. Parece que no os importe. Fijáos, ¿de verdad podéis disfrutar matando a una criatura tan tierna (se refiere al cervatillo)?”
Y después…
“Espero que poco a poco os vayáis pareciendo más a nosotros. Excepto en el tamaño, evidentemente”.
Seh, lo que tú digas. Yo no voy con escopetas por ahí, eh…

Un nuevo capítulo en el que podemos conocer las grandes habilidades que tienen los gnomos, o mejor dicho, David, porque siempre es él quien lo soluciona todo. Su título es “El oficio de curar” y con ello ya podemos imaginar de qué irá esta vez la historia.

Pues bien, al principio David nos dice que hay ciencias que no se pueden aprender de oído, porque lo que se transmite de uno a otro se va deformando poco a poco y, al final, el mensaje es completamente distinto. Nos pone el ejemplo de su sobrino Jonathan, que fue al pueblo a visitar a su tío porque los padres querían que fuese médico. Por el camino, se encontró con Martín, el correveidile, que se enteró de esto y de que el niño no deseaba ejercer este oficio.

Pues bien, gracias a Martín, la noticia se divulgó rápidamente por todo el mundo gnomo, pero, como bien nos dice David: lo que no se sabe es hasta qué punto puede deformarse una noticia, hay veces que sus finales son dramáticos”. Y cuánta razón tenía el señor bajito, pues todos los gnomos se presentaron en casa de Lisa pensando que Jonathan iba a sustituir a David a partir de ahora y se quedarían sin el mejor médico del lugar.

¿Qué pasa entonces? Que el niñomo (niño-gnomo) se encuentra con este espectáculo al llegar a casa de sus tíos: todo el mundo asustado, temiendo que un niñato nuevo médico no sepa curar tan bien como lo hacía David. Y todos cuentan su anécdota con el médico.

Un caso que me llamó mucho la atención fue el de una señoma (señora-gnoma) a la que tuvo que sacarle una muela. Evidentemente, para que sufriera tanto, antes tenía que dormirla. Y claro, esto de la anestesia para los gnomos debe de ser un invento maligno de los humanos, con lo cual su manera de salvar del dolor a la mujer era hipnotizándola. Y oye, que funcionó, eh… funcionó.

También habla de algún que otro caso de estreñimiento y de depresión, vamos, que el señorito también es psicólogo. Siempre he pensado si el resto de gnomos merecían la pena o no… porque se supone que las casas las saben hacer todos, la comida la recogen del campo y eso puede hacerlo cualquiera… no sé, ¿hay maestros allí? ¿Hay algún otro oficio allí que no sea el de médico?

Mientras tanto, en el bosque, no solo los gnomos se asustaron por la noticia falsa, sino que también le afectó a los animales, que abandonaron sus madrigueras y nidos. Esto afectó a alguien más… chán, chán, chán, chán… Música de misterio. Y aparece lentamente en la pantalla un humano con una escopeta. Termina la música y nos lleva al lugar del bosque en el que se encuentra David. Un lugar en el que hay varios conejos jugando al ahorcado… Pero no al ahorcado de las letritas y el dibujito, no, al de la soga de verdad.

Tras salvar al conejito, vuelve a casa y se encuentra con un alboroto inesperado. Le informan sobre la noticia del futuro de su sobrino, que se lanza corriendo hacia él diciendo que quiere ser médico de mayor, como él. Claro, tantas alabanzas, al final al chico le hizo cambiar de opinión. Este pensó: “Leñe, o me meto a médico o no soy nada en el mundo de los gnomos”.

Entonces, se escuchan disparos. Es el hombre intentando cazar cervatillos. David sale con Swift a ver qué pasa. Por el camino se encuentran sangre. Pero el hombre se acerca y todos se esconden… Menos David, que cura al cervatillo. Y además, espanta al perro que iba con el humano con una magia que no sabemos de dónde ha salido. Miren, miren los arcoiris que salen de sus manos.

“Con el poder que me ha dado la naturaleza te ordeno que te alejes de nosotros”

Y allá que el perro se aleja corriendo.

Y claro, como no podía ser menos, en este capítulo también no da una genial lección.

“Lo que estáis haciendo con los pobres animales es totalmente irracional. Los ciervos, las aves rapaces, los osos pardos, las liebres y los castores están a punto de extinguirse. Parece que no os importe. Fijáos, ¿de verdad podéis disfrutar matando a una criatura tan tierna (se refiere al cervatillo)?”

Y después…

“Espero que poco a poco os vayáis pareciendo más a nosotros. Excepto en el tamaño, evidentemente”.

Seh, lo que tú digas. Yo no voy con escopetas por ahí, eh…

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